El seguimiento se cae en el momento en que el equipo se ocupa.
Cuando hay un cierre grande sobre la mesa, todo lo demás espera, y lo que espera se enfría. Las secuencias corren al margen de la carga del equipo: siempre el mismo ritmo, siempre en el canal correcto, y se pausan solas en cuanto el contacto responde. La constancia deja de ser una virtud personal.


