El formulario llega a un correo que alguien mira mañana.
Entre el envío y la primera respuesta suelen pasar horas, el tiempo exacto en que el interesado pide presupuesto en otros dos sitios. Aquí el envío dispara la conversación: el agente escribe por WhatsApp o correo en segundos, con una respuesta relevante a lo que la persona acaba de contar. La expectativa se cumple mientras todavía existe.


