Ocho mensajes para acordar una reunión de treinta minutos.
El agente ve la disponibilidad real (la del calendario, no la teórica) , propone dos o tres opciones concretas y cierra la cita dentro de la misma conversación de WhatsApp. Sin enlaces que el cliente no abre, sin «te mando mi calendly». La cita se cierra donde ya estaban hablando.


